Elegir cómo se va a leer.

El soporte cambia la composición: una página fija y una lectura en pantalla no piden lo mismo.

PDF: una secuencia cerrada

Un PDF conserva la disposición de las páginas y facilita compartir un número completo. Se trabaja el orden de lectura, el índice y los enlaces internos cuando aportan orientación. La densidad se ajusta al tamaño de página, evitando columnas que obliguen a ampliar continuamente en el dispositivo previsto. Si el documento también se imprimirá, ese uso se tiene en cuenta desde el principio.

Un hombre sentado lee una revista abierta.

Pantalla: recorridos más flexibles

Una versión para lectura digital necesita jerarquías que soporten distintos anchos y textos de extensión variable. Se separan las piezas y se plantea una navegación clara entre rúbricas. El formato concreto depende del canal de publicación acordado: una página web existente, un documento digital o una entrega destinada a integrarse en otro entorno. No se presupone una plataforma nueva de distribución.

Adaptar, no reducir

Pasar una revista a una pantalla pequeña no consiste en hacer más pequeña la misma página. Puede ser necesario dividir una pieza, simplificar una tabla o acercar una imagen al párrafo que explica. Las adaptaciones se definen por su uso y se revisan con contenido real. Se mantiene la relación entre títulos, firmas facilitadas y fuentes, sin crear elementos editoriales que no hayan sido aportados.

Concretar la entrega

Antes de maquetar se acuerdan soporte, orientación, destino de los enlaces y necesidades de edición posterior. La entrega puede incluir el PDF de lectura, archivos editables y recursos preparados para el canal elegido. La publicación y el envío quedan separados del diseño del número. Esta distinción permite asignar cada tarea y revisar el material antes de ponerlo a disposición de sus lectores.

De una colección de noticias a un número con sentido.Consultar este trabajo