Lo que necesita un número antes de maquetarse.
Reunir las piezas con un criterio común evita perder tiempo buscando versiones y autorizaciones.
Un inventario editorial
Empieza con una lista de piezas: título provisional, tema, autor o responsable, extensión y estado de revisión. Añade enlaces a las fuentes y señala qué materiales tienen prioridad. Un número anterior ayuda a identificar lo que conviene conservar y lo que necesita cambiar. Si no existe, una descripción de la audiencia y del propósito ofrece un punto de partida suficiente para la consulta.

Textos con una versión de referencia
Cada pieza debe tener un responsable de contenido y una versión que sirva para editar. Las observaciones se concentran sobre esa referencia para no mezclar correcciones de documentos diferentes. Antes del diseño se revisa si hay datos, citas o nombres que necesitan validación por parte del equipo. El trabajo editorial no sustituye esa comprobación de los hechos.
Imágenes y recursos que acompañan
Las fotografías y los gráficos se entregan con su fuente, contexto y permiso de uso correspondiente. Conviene indicar qué muestran y si necesitan un pie informativo. Se comprueba que la resolución resulte adecuada para el soporte y que el recorte no cambie el significado. Los recursos de marca, si se utilizan, se aportan junto con sus reglas de aplicación.
Una revisión con decisiones claras
El primer recorrido del número comprueba orden, equilibrio y continuidad. Después se revisan títulos, enlaces y detalles de maquetación sobre una versión identificada. Las correcciones se reúnen para que los cambios de una pieza no contradigan otra. Al cerrar se entrega el formato acordado y se conserva un esquema de rúbricas que facilite preparar la siguiente edición.